Opiniones Express

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| jueves, 5 de febrero de 2015
(música de fondo para este post: Qué Ves?, por Divididos)
La inmediatez de la opinión parece ser un signo de la época. El espacio para el conocimiento, la reflexión y el ejercicio de la conciencia crítica van desapareciendo al ritmo de la velocidad provista por los adelantos tecnológicos.
Así, la ocurrencia de cualquier hecho, desde el más modesto al más trascendente, hace que en el término de pocos minutos  una importante cantidad de ciudadanos se vean en la necesidad de expresar su opinión a través del uso de numerosas redes sociales, aún cuando, dada la rapidez de los acontecimientos, se desconocen todas y cada una de las circunstancias que acompañan al suceso. Esta clase de personas parece estar más interesada en imponer "su" verdad que en buscar la parte de la verdad (ya que como diría Marechal, "La verdad es infinita") más cercana (o más parecida) a lo acontecido.
Un fenómeno más extraño aún es el de los ciudadanos que ante la ocurrencia del evento en cuestión, creen imperioso tomar velozmente las calles para así expresarse a través de cánticos, pancartas, etc. A pesar de esa rauda decisión (o pensándolo bien, tal vez a causa de ella), al contacto con el gris de la ciudad estas personas tienden a mostrarse frágiles y confusas, ya que como es lógico, ni ellas ni nadie alcanza a comprender por qué razón están ahí, ni qué piden, ni qué reclaman, ni qué reivindican, por qué están tristes, contentos o indignados. Suelen, eso sí, arrogarse la representación del resto de la población, que si no está ahí es porque justamente no se enteró, igual que ellos.
El que opina rápido, se equivoca dos veces. O algo así.


Miniaturas

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| miércoles, 31 de diciembre de 2014
(música de fondo para este post: "Pequeña", de Osmar Maderna y Homero Expósito, por Horacio Molina)


La miniaturización constante de los objetos que la tecnología propone al animal humano, hará que en un futuro no tan lejano, finalmente no haya cosa alguna que no pueda ser contenida en una microscópica pastilla de silicio y germanio. 
Entonces no tendremos necesidad de alimentos, ni de ropa, ni de viviendas ni de nada. 
La evolución hará luego su trabajo de adaptación de la especie a esta nueva naturaleza. Generación tras generación tras generación, nos iremos volviendo más y más pequeños, como le ha ido sucediendo a los discos, a los i-phones, a la cantidad de goles de los goleadores de un campeonato de fútbol. Hasta que al fin lo que fuimos, lo que somos, quedará reducido a la nada misma, o a parte de ella (lo que vendría a ser casi lo mismo).
Le expliqué todas estas cosas al Sr.Brandauer, que así y todo me cobró religiosamente el alquiler.

(Uwe Garner "El Científico Incomprendido")

Balada para mi Muerte

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| domingo, 21 de diciembre de 2014

(música de fondo para este post: "Balada para mi Muerte", de Astor Piazzola y Horacio Ferrer, por Julia Zenko) 

Moriré en Buenos Aires, será de madrugada,
guardaré mansamente las cosas de vivir,
mi pequeña poesía de adioses y de balas,
mi tabaco, mi tango, mi puñado de esplín.
Me pondré por los hombros, de abrigo, toda el alba,
mi penúltimo whisky quedará sin beber,
llegará, tangamente, mi muerte enamorada,
yo estaré muerto, en punto, cuando sean las seis.
Hoy que Dios me deja de soñar,
a mi olvido iré por Santa Fe,
sé que en nuestra esquina vos ya estás
toda de tristeza, hasta los pies.

Abrázame fuerte que por dentro
me oigo muertes, viejas muertes,
agrediendo lo que amé.
Alma mía, vamos yendo,
llega el día, no llorés.
Moriré en Buenos Aires, será de madrugada,
que es la hora en que mueren los que saben morir.
Flotará en mi silencio la mufa perfumada
de aquel verso que nunca yo te supe decir.
Andaré tantas cuadras y allá en la plaza Francia,
como sombras fugadas de un cansado ballet,
repitiendo tu nombre por una calle blanca,
se me irán los recuerdos en puntitas de pie.


Horacio Ferrer.

Un Percance Inseparable de la Vida

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| viernes, 28 de noviembre de 2014
(música de fondo para este post: "El Show de los Muertos" por Sui Generis)

Si no es la proximidad del salvaje lo que inquieta al hombre de campo, es el temor de un tigre que lo acecha, de una víbora que puede pisar. Esta inseguridad de la vida, que es habitual y permanente en las campañas, imprime, a mi parecer, en el carácter argentino, cierta resignación estoica para la muerte violenta, que hace de ella uno de los percances inseparables de la vida, una manera de morir como cualquier otra, y puede, quizá, explicar en parte, la indiferencia con que dan y reciben la muerte, sin dejar en los que sobreviven impresiones profundas y duraderas.

Domingo Faustino Sarmiento, "Facundo"

El Cuadrado Negro

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| miércoles, 19 de noviembre de 2014
(Música de fondo para este post: "Square One", por Coldplay)

Fiel a su estilo, Kazimir Malévich empezó pintando un cuadro "manifiesto" para encarnar su nuevo rumbo en el arte: seleccionó un lienzo de 0,23 metros cuadrados, lo pintó todo de blanco y después pintó un gran cuadrado negro en el medio. Llamó a la obra "Cuadrado Negro". Elegir semejante título, tan seco y literal, fue toda una provocación. Estaba retando al espectador a que no buscase ningún significado más allá de la propia pintura. No había nada más que ver: todo lo que hacía falta saber estaba en el título y el lienzo. Malévich decía que había "reducido todo a nada".
El simple cuadrado negro sobre un retazo de tela blanca se convertiría en uno de los grandes momentos sísmicos del arte, para alinearse junto al descubrimiento de la perspectiva matemática, los experimentos binoculares de Cézanne y el mingitorio de Duchamp.

Will Gompertz,  "¿Qué estás mirando? 150 Años de Arte Moderno en un Abrir y Cerrar de Ojos"
 

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