Revolución

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| martes, 25 de mayo de 2010

(música de fondo para este post: "Zamba de Lozano", por Mercedes Sosa)

¿Qué juramos allí, en el Cabildo, de rodillas, ese día oscuro y otoñal de mayo? ¿Qué juró Saavedra? ¿Qué Belgrano, mi primo? ¿Y qué el doctor Moreno, que me dijo rezo a Dios para que a usted, Castelli, y a mí, la muerte nos sorprenda jóvenes?
¿Juré, yo, morir joven? ¿ Y a quién juré morir joven? ¿Y por qué? (...)
¿Juré que no vería furioso y callado, yo, a quien se llamó el orador de la revolución, a las partidas de perros negros, que devoran a los indios que escapan de las minas? (...)
¿Juré que yo no vería, yo que tuve un corazón docilísimo, los potros del tormento, y los caballos despanzurradores (...) a cuyas cinchas, monturas, estribos, estaban atadas las manos y los tobillos de subversivos del orden público?(...)
¿Juré, en un día oscuro y ventoso de mayo que, al igual que Vieytes y Ocampo, según leí en una carta de Moreno, que respetaron los galones de los dueños de los perros negros, cagándose en las estrechísimas órdenes de la Junta, me cagaría, yo, enviado de la Junta en el ejército del Alto Perú, en las estrechísimas órdenes de la Junta, y predicaría la reconciliación con los dueños de los perros negros, o juré que, absorto, poseído, me tocaría los ojos, la boca, las mejillas, como un actor que, en el escenario, va más lejos de lo que representa, más lejos que su propia sombra, y absorto, poseído, furioso y callado, firmaría la orden de muerte (...) para todos esos ondeadores de banderas negras y calaveras y tibias en las banderas negras?(...)
Juré que la Revolución no sería un té servido a las cinco de la tarde.

Andrés Rivera, "La Revolución es un Sueño Eterno"

Absolutamente Malvado

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| lunes, 17 de mayo de 2010

(música de fondo para este post: "Whatever", por Oasis)

Soy un inventor de muy distinto método al de todos mis predecesores; también un músico que ha hallado algo así como la clave del amor. En este momento, gentilhombre de una campiña agriada como un cielo sombrío, intento conmoverme recordando la infancia mendicante, el aprendizaje o la irrupción en zuecos, polémicas, cinco o seis viudeces y algunas bodas donde impidió mi sólida cabeza mi elevación al diapasón de los camaradas. No extraño mi antigua parte de alegría divina: el aire sombrío de esta agriada campiña alimenta muy activamente mi precoz escepticismo. Aunque, como ya este escepticismo no puede ser aplicado y, por otra parte, como me entrego a un trastorno nuevo, espero convertirme en un loco absolutamente malvado.

Arthur Rimbaud, "Iluminaciones"

Nosotros dos...

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| jueves, 6 de mayo de 2010
(música de fondo para este post: "Cloud Nine", por George Harrison)

Nosotros dos, cuanto tiempo fuimos engañados!
Ahora, transfigurados, escapamos
velozmente como escapa la Naturaleza.
Somos la Naturaleza; mucho tiempo
estuvimos ausente, mas ahora regresamos,
nos tornamos plantas, troncos, follaje,
raíz, corteza.
Estamos arraigados a la tierra,
somos rocas, somos robles, crecemos en el claro,
lado a lado, pastamos, somos dos entre las salvajes manadas,
espontáneos como el que más,
Somos dos peces que nadan juntos en el mar.
Somos cual los brotes del algarrobo,
día y noche esparcimos aroma en los senderos.
Somos también el rudo tizne de bestias,vegetales, minerales,
Somos dos halcones de presa, que se ciernen en lo alto, avizores,
Somos dos esplendentes soles, nos balanceamos cósmicos , estelares,
Somos como dos cometas,
acechamos colmilludos, a cuatro patas,
por los bosques, saltamos sobre la presa.
Somos dos nubes que rondan en lo alto,
noche y día,
Somos como dos mares mezclados,
Somos dos alegres olas que se encuentran y humedecen,
Somos como la atmósfera, transparentes, receptivos,
permeables, impermeables,
Somos nieve, lluvia, frío, tiniebla:
Somos producto e influencia del globo.
Hemos girado y girado en círculos hasta
regresar al hogar una vez más.
Nosotros dos, lo hemos anulado todo,
salvo la libertad y nuestro goce.
"Nosotros dos, cuanto tiempo fuimos engañados", Walt Whitman (de "Hijos de Adán")

Nudos

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| jueves, 29 de abril de 2010

(música de fondo para este post: "Superstition", por Stevie Wonder)

Siglos atrás, cuando yo soñaba que era un infante atroz, existían unas abominables instituciones que agrupaban niños de toda calaña bajo el oscuro nombre de "boy scouts". Entre otras cosas que nunca llegué a comprender, a los abnegados boy scouts, además de a realizar todos los días una buena acción, se les enseñaba a hacer, y convenientemente luego a deshacer, nudos de todo tipo. Algunos de mis amigos de entonces frecuentaban estas agrupaciones, y yo los veía con cierta sorpresa armar y desarmar terribles galletas con trozos mugrientos de soga para colgar la ropa. Creo que lo que no comprendía en ese momento es como eso les podía resultar divertido. Entonces, para justificarme, imaginé que lo más probable era que aquellos niños realizaban esa a simple vista inútil tarea, con un objetivo más alto, más ambicioso,y que en secreto, con paciencia de monje tibetano, habían encontrado la forma de deshacer los famosos, temibles, nudos de la panza. Yo los envidiaba entonces, ya que mi panza era habitualmente un festín para un buen boy scout. Después crecí, los nudos se hicieron ya inmensos, y perdí la fe en los conjuros y en los niños que hacen buenas acciones...

Flotar

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| miércoles, 14 de abril de 2010

(música de fondo para este post: "Come Fly with Me", por Frank Sinatra)

A unos pocos milímetros del suelo, la vida ya parece ser otra cosa. El cuerpo se aliviana, la mirada es más intensa, las pulsaciones se aceleran gozosamente, las manos parecen listas para la caricia. El aire es como una brisa de primavera, siempre. Uno va flotando así, breve, delicadamente, entre la multitud pedestre, piensa en la idea (tan difundida, tan aceptada, tan correcta) de mantener los pies sobre la tierra, y no puede dejar de sonreír. Flotar es sublime, hermoso; además no tiene contraindicaciones, y uno no gasta en zapatos. Flotadores experimentados coinciden en que lo mejor del extraño misterio de la flotación, son las causas que la producen.
No faltará quien diga que finalmente, el destino de todo el que flota es caer. Es posible que esto sea cierto. En todo caso, también debería decirse que el golpe bien habrá valido la pena (cuanto más fuerte, más sentido tendrá). Y que tal vez para cuando llegue ese momento, el buen flotador tenga ya lo suficientemente cerca a alguien que amortigue la caída, cure las heridas, y lo invite a flotar de nuevo, una vez más. No es poco, ¿no?.
 

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