(música de fondo para este post: "La Sal de la Tierra",por The Rolling Stones)
Todo lo que tomas sobre tus necesidades, lo tomas por violencia. ¿Dios habría sido bastante injusto para no distribuir con igualdad los medios de vida, de manera que tú estarías en la abundancia, mientras que otros sufrirían necesidades? El pan de los hambrientos es el que tú acaparas, el traje de los desnudos es el que guardas, el dinero que tú ocultas es el rescate de los desgraciados.
San Ambrosio (340 - 397), citado en "La Ciudad Indiana" de Juan Agustín García
(Extraído de "Los Mitos de la Historia Argentina 1: De los Pueblos Originarios y la Conquista de América a la Independencia", de Felipe Pigna)
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Garrotazos
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jueves, 15 de marzo de 2012

(música de fondo para este post: "La Historia Esta", por León Gieco)
Cuando Perón cayó, yo tenía doce años. A los trece empecé a trabajar como aprendiz en uno de esos lugares de Río Negro donde envuelven manzanas para la exportación. Choice se llamaban las que iban al extranjero; standard las que quedaban en el país. Yo les ponía el sello a los cajones. Ya no me ocupaba de Perón: su nombre y el de Evita estaban prohibidos. Los diarios llamaban "tirano prófugo" al general. En los barrios pobres las viejas levantaban la vista al cielo porque esperaban un famoso avión negro que lo traería de regreso. Ese verano conocí mis primeros anarcos y rojos que discutían con los peronistas una huelga larga. Cortamos la ruta, fuimos en caravana hasta la plaza y muchos gritaban "Viva Perón, carajo". Entonces cargaron los cosacos y recibí mi primera paliza política. Yo ya había cambiado a Perón por otra causa, pero los garrotazos los recibía por peronista. Por la lancha a alcohol que casi nunca anduvo. Por las camisetas de fútbol y la carta aquella que mi madre extravió para siempre cuando llegó la Libertadora. No volví a creer en Perón, pero entiendo muy bien por qué otros necesitan hacerlo. Aunque el país sea distinto, y la felicidad esté tan lejana como el recuerdo de mi infancia al pie del limonero, en el patio de mi casa.
Osvaldo Soriano, "Cuentos de los años felices"
Civilizados
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martes, 18 de octubre de 2011

(música de fondo para este post: "Chacarera de un triste" por Mercedes Sosa)
Una vez asesinado Dorrego, los unitarios dieron rienda libre a su odio político (...). Son los ilustrados que intentan imponer la civilización a palos (...)
Juan Apóstol Martinez patrulla toda la provincia de Buenos Aires en busca de enemigos. Y cuando los encuentra los obliga a cavar sus propias fosas. Pero es el tipo de muerte lo que horroriza. Ata a los gauchos a las bocas de los cañones y sus cuerpos son destrozados por las metrallas. El coronel Juan Ramón Estomba asesina de esa manera al mayordomo de la estancia Las Víboras de los Anchorena, sólo porque no sabe o no quiere decir hacia dónde se ha marchado Rosas. El coronel Rauch, pérfido enemigo de Dorrego, ajusticia a sus prisioneros por partes, a hachazos. En pocos meses son asesinadas más de mil personas, incluso niños de siete años que llevaban la divisa federal. En 1829 los registros indican que por única vez en la historia, las muertes sobrepasaron a los nacimientos. (...) Estomba comete tal grado de atrocidades, que sus propios oficiales lo amarran a la cama y lo llevan maniatado a Buenos Aires, donde muere en un hospicio.
Hernán Brienza, "El Loco Dorrego"
Una vez asesinado Dorrego, los unitarios dieron rienda libre a su odio político (...). Son los ilustrados que intentan imponer la civilización a palos (...)
Juan Apóstol Martinez patrulla toda la provincia de Buenos Aires en busca de enemigos. Y cuando los encuentra los obliga a cavar sus propias fosas. Pero es el tipo de muerte lo que horroriza. Ata a los gauchos a las bocas de los cañones y sus cuerpos son destrozados por las metrallas. El coronel Juan Ramón Estomba asesina de esa manera al mayordomo de la estancia Las Víboras de los Anchorena, sólo porque no sabe o no quiere decir hacia dónde se ha marchado Rosas. El coronel Rauch, pérfido enemigo de Dorrego, ajusticia a sus prisioneros por partes, a hachazos. En pocos meses son asesinadas más de mil personas, incluso niños de siete años que llevaban la divisa federal. En 1829 los registros indican que por única vez en la historia, las muertes sobrepasaron a los nacimientos. (...) Estomba comete tal grado de atrocidades, que sus propios oficiales lo amarran a la cama y lo llevan maniatado a Buenos Aires, donde muere en un hospicio.
Hernán Brienza, "El Loco Dorrego"
Títulos
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domingo, 25 de septiembre de 2011

(música de fondo para este post: "Untitled", por The Cure)
(..) el Padre Francisco de Paula Castañeda, capellán durante las Invasiones Inglesas, devenido en polemista agudo y periodista sarcástico, y fundador de veinticuatro periódicos entre los que se destacan los pintorescos: "Desengañador Gauchi-Político-Federi-Montonero-Chacuaco", "El Oriental Choti-Protector y Puti-Republicador de todos los hombres de bien que viven y mueren descuidados en el siglo diez y nueve de nuestra era cristiana", el "Despertador Teo-Filantrópico, Místico-Político", "La Matrona comentadora de los cuatro periodistas" y "Vete portugués, que aquí no es" .
Hernán Brienza, "El Loco Dorrego"
Hernán Brienza, "El Loco Dorrego"
Revolución
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martes, 25 de mayo de 2010

(música de fondo para este post: "Zamba de Lozano", por Mercedes Sosa)
¿Qué juramos allí, en el Cabildo, de rodillas, ese día oscuro y otoñal de mayo? ¿Qué juró Saavedra? ¿Qué Belgrano, mi primo? ¿Y qué el doctor Moreno, que me dijo rezo a Dios para que a usted, Castelli, y a mí, la muerte nos sorprenda jóvenes?
¿Juré, yo, morir joven? ¿ Y a quién juré morir joven? ¿Y por qué? (...)
¿Juré que no vería furioso y callado, yo, a quien se llamó el orador de la revolución, a las partidas de perros negros, que devoran a los indios que escapan de las minas? (...)
¿Juré, yo, morir joven? ¿ Y a quién juré morir joven? ¿Y por qué? (...)
¿Juré que no vería furioso y callado, yo, a quien se llamó el orador de la revolución, a las partidas de perros negros, que devoran a los indios que escapan de las minas? (...)
¿Juré que yo no vería, yo que tuve un corazón docilísimo, los potros del tormento, y los caballos despanzurradores (...) a cuyas cinchas, monturas, estribos, estaban atadas las manos y los tobillos de subversivos del orden público?(...)
¿Juré, en un día oscuro y ventoso de mayo que, al igual que Vieytes y Ocampo, según leí en una carta de Moreno, que respetaron los galones de los dueños de los perros negros, cagándose en las estrechísimas órdenes de la Junta, me cagaría, yo, enviado de la Junta en el ejército del Alto Perú, en las estrechísimas órdenes de la Junta, y predicaría la reconciliación con los dueños de los perros negros, o juré que, absorto, poseído, me tocaría los ojos, la boca, las mejillas, como un actor que, en el escenario, va más lejos de lo que representa, más lejos que su propia sombra, y absorto, poseído, furioso y callado, firmaría la orden de muerte (...) para todos esos ondeadores de banderas negras y calaveras y tibias en las banderas negras?(...)
Juré que la Revolución no sería un té servido a las cinco de la tarde.
Andrés Rivera, "La Revolución es un Sueño Eterno"
Juré que la Revolución no sería un té servido a las cinco de la tarde.
Andrés Rivera, "La Revolución es un Sueño Eterno"
El Apoderado
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miércoles, 18 de febrero de 2009

(música de fondo para este post: "Caspa de Estrellas" por Charly Garcia)
El general Rondeau tenía un cuñado, don Manuel Bernabé Orihuela. Cuando el general estaba al frente del ejército del Norte, no obstante que su cuñado no había cursado el foro ni era abogado, lo nombró auditor general de Guerra. Y no sólo eso: consiguió que la universidad de Chuquisaca le confiriese el título de doctor en jurisprudencia por apoderado, o sea mandando a otro a estudiar, dar exámenes y recibir la borla en su nombre. Esto lo cuenta el general Paz y acota que no conoce otro caso igual.
Salvador Ferla, " Historia Argentina con Drama y Humor"
