(música de fondo para este post: "Preguntitas sobre Dios", por Atahualpa Yupanqui)
Un día pregunte yo
Abuelo, ¿dónde esta Dios?
Mi abuelo se puso triste
y nada me respondió.
Mi abuelo murió en el campo
sin rezos ni confesión,
y lo enterraron los indios
flauta de caña y tambor.
Al tiempo pregunté yo:
Padre ¿dónde está Dios?
Mi padre se puso serio
y nada me respondió.
Mi padre murió en la mina
sin doctor ni protección.
¡Sudor de sangre minera
tiene el oro del patrón!
Mi hermano vive en los montes
y no conoce una flor:
sudor, malaria y serpientes
la vida del leñador.
Y que naide le pregunte
si sabe dónde está Dios;
por su casa no ha pasao
tan importante señor.
Yo canto por los caminos
y cuando estoy en prisión
oigo las voces del pueblo
que canta mejor que yo.
Hay un asunto en la Tierra
más importante que Dios
y es que naide escupa sangre
pa' que otro viva mejor!
¿Que Dios vela por los pobres?
Tal vez sí y tal vez no,
¡Pero es seguro que almuerza
en la mesa del patrón!
Atahualpa Yupanqui, "Preguntitas sobre Dios"
Fiesta
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viernes, 25 de mayo de 2012
(música de fondo para este post: "Carry That Weight", por The Beatles)
He desplegado mi orfandad
sobre la mesa, como un mapa.
Dibujé el itinerario
hacia mi lugar al viento.
Los que llegan no me encuentran.
Los que espero no existen.
Y he bebido licores furiosos
para transmutar los rostros
en un ángel, en vasos vacíos
Alejandra Pizarnik
He desplegado mi orfandad
sobre la mesa, como un mapa.
Dibujé el itinerario
hacia mi lugar al viento.
Los que llegan no me encuentran.
Los que espero no existen.
Y he bebido licores furiosos
para transmutar los rostros
en un ángel, en vasos vacíos
Alejandra Pizarnik
Encuentro
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domingo, 6 de mayo de 2012
(música de fondo para este post: "Cancer for the Cure", por EELS)
Por eso yo apreciaba tanto los grupos de apoyo, porque la gente, cuando cree que te estás muriendo, te presta toda su atención.
Si aquella podía ser la última vez que estuvieran contigo, estaban contigo de verdad. Todo lo demás -el saldo del banco, las canciones de la radio o el pelo alborotado- carecía de importancia.
La gente te escuchaba en vez de estar pendiente de su turno para hablar.
Y cuando hablaban no te contaban ninguna historia. Al conversar iban constituyendo algo que los transformaba en seres diferentes.
Chuck Palahniuk, "El Club de la Pelea"
Por eso yo apreciaba tanto los grupos de apoyo, porque la gente, cuando cree que te estás muriendo, te presta toda su atención.
Si aquella podía ser la última vez que estuvieran contigo, estaban contigo de verdad. Todo lo demás -el saldo del banco, las canciones de la radio o el pelo alborotado- carecía de importancia.
La gente te escuchaba en vez de estar pendiente de su turno para hablar.
Y cuando hablaban no te contaban ninguna historia. Al conversar iban constituyendo algo que los transformaba en seres diferentes.
Chuck Palahniuk, "El Club de la Pelea"
Nido
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martes, 24 de abril de 2012
(música de fondo para este post:
"Drive", por R.E.M)
"Drive", por R.E.M)
Todos tenemos el mismo sillón de Johanneshov tapizado con rayas verdes Strinne.
Todos tenemos las mismas lámparas de papel Rislampa/Har, fabricadas con alambre y papel ecológico sin colorantes.
Los cubiertos Alle, de acero inoxidable y aptos para el lavavajillas.
El reloj Vild de acero galvanizado que estaba en el recibidor, y que, por supuesto, no podía dejar de tener.
Y como no! las estanterías Klipsk.
Y también las sombrereras Hemling.
El juego de edredones Mommala, diseñado por Tomás Hairla y disponible en los siguientes colores:
Orquídea.
Fucsia.
Cobalto.
Ébano.
Azabache.
Cáscara de huevo o brezo.
Me había costado una vida comprar esos muebles y utensilios. La laca de fácil cuidado de las mesitas Kalix.
Las mesas nido Steg.
Compras muebles. Te dices a ti mismo: Éste es el último sofá que necesitaré en toda mi vida. Compras el sofá y durante un par de años te sientes satisfecho de que, aunque no todo vaya bien, al menos has sabido solucionar el asunto del sofá. Luego, la vajilla adecuada. Luego, la cama perfecta. Las cortinas. La alfombra.
Finalmente, te quedas atrapado en tu precioso nido y los objetos que poseías ahora te poseen a ti.
Chuck Palahniuk, "El Club de la Pelea"
Todos tenemos las mismas lámparas de papel Rislampa/Har, fabricadas con alambre y papel ecológico sin colorantes.
Los cubiertos Alle, de acero inoxidable y aptos para el lavavajillas.
El reloj Vild de acero galvanizado que estaba en el recibidor, y que, por supuesto, no podía dejar de tener.
Y como no! las estanterías Klipsk.
Y también las sombrereras Hemling.
El juego de edredones Mommala, diseñado por Tomás Hairla y disponible en los siguientes colores:
Orquídea.
Fucsia.
Cobalto.
Ébano.
Azabache.
Cáscara de huevo o brezo.
Me había costado una vida comprar esos muebles y utensilios. La laca de fácil cuidado de las mesitas Kalix.
Las mesas nido Steg.
Compras muebles. Te dices a ti mismo: Éste es el último sofá que necesitaré en toda mi vida. Compras el sofá y durante un par de años te sientes satisfecho de que, aunque no todo vaya bien, al menos has sabido solucionar el asunto del sofá. Luego, la vajilla adecuada. Luego, la cama perfecta. Las cortinas. La alfombra.
Finalmente, te quedas atrapado en tu precioso nido y los objetos que poseías ahora te poseen a ti.
Chuck Palahniuk, "El Club de la Pelea"
Milonga del Muerto
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lunes, 2 de abril de 2012

(música de fondo para este post: "The Gunner's Dream", por Pink Floyd)
Lo he soñado en esta casa
entre paredes y puertas.
Dios les permite a los hombres
soñar cosas que son ciertas.
Lo he soñado mar afuera
en unas islas glaciales
Que nos digan lo demás
la tumba y los hospitales
Una de tantas provincias
del interior fue su tierra.
(No conviene que se sepa
que muere gente en la guerra).
Lo sacaron del cuartel,
le pusieron en las manos
las armas y lo mandaron
a morir con sus hermanos.
Se obró con suma prudencia,
se habló de un modo prolijo.
Les entregaron a un tiempo
el rifle y el crucifijo.
Oyó las vanas arengas
de los vanos generales.
Vio lo que nunca había visto,
la sangre en los arenales.
Oyó vivas y oyó mueras,
oyó el clamor de la gente.
Él sólo quería saber
si era o si no era valiente.
Lo supo en aquel momento
en que le entraba la herida.
Se dijo 'No tuve miedo'
cuando lo dejó la vida.
Su muerte fue una secreta victoria.
Nadie se asombre
de que me dé envidia y pena
el destino de aquel hombre.
entre paredes y puertas.
Dios les permite a los hombres
soñar cosas que son ciertas.
Lo he soñado mar afuera
en unas islas glaciales
Que nos digan lo demás
la tumba y los hospitales
Una de tantas provincias
del interior fue su tierra.
(No conviene que se sepa
que muere gente en la guerra).
Lo sacaron del cuartel,
le pusieron en las manos
las armas y lo mandaron
a morir con sus hermanos.
Se obró con suma prudencia,
se habló de un modo prolijo.
Les entregaron a un tiempo
el rifle y el crucifijo.
Oyó las vanas arengas
de los vanos generales.
Vio lo que nunca había visto,
la sangre en los arenales.
Oyó vivas y oyó mueras,
oyó el clamor de la gente.
Él sólo quería saber
si era o si no era valiente.
Lo supo en aquel momento
en que le entraba la herida.
Se dijo 'No tuve miedo'
cuando lo dejó la vida.
Su muerte fue una secreta victoria.
Nadie se asombre
de que me dé envidia y pena
el destino de aquel hombre.
Jorge Luis Borges, "Los Conjurados"



