(música de fondo para este post: "Murder By Numbers", por The Police)
Hay una diferencia entre la verdad y la parte de verdad que puede demostrarse: ése es en realidad un corolario de Tarski sobre el teorema de Gödel. Por supuesto, los jueces, los forenses, los arqueólogos, sabían esto mucho antes que los matemáticos. Pensemos en cualquier crimen con sólo dos posibles sospechosos. Cualquiera de ellos sabe toda la verdad que interesa: yo fui o yo no fui. Pero la justicia no puede acceder directamente a esa verdad y tiene que recorrer un penoso camino indirecto para reunir pruebas: interrogatorios, coartadas, huellas digitales... Demasiadas veces las evidencias que se encuentran no alcanzan para probar ni la culpabilidad de uno ni la inocencia del otro. En el fondo, lo que mostró Gödel en 1930 con su teorema de incompletitud es que exactamente lo mismo ocurre en la matemática.
Gödel mostró que aún en los niveles más elementales de la aritmética hay enunciados que no pueden ser ni demostrados ni refutados a partir de los axiomas, que están más allá del alcance de estos mecanismos formales, enunciados sobre los que ningún juez podría dictaminar su verdad o falsedad, su culpabilidad o inocencia(...)
¿Por qué los matemáticos no tropezaron durante siglos con ninguno de estos enunciados indecidibles, por qué también después de Gödel, ahora mismo, la matemática puede seguir su curso tranquilamente en todas las áreas?(...)
En esa época yo era un comunista bastante ferviente y estaba muy impresionado con una de las frases de Marx, que decía que la humanidad no se plantea, históricamente, sino aquellas preguntas que puede resolver. Durante algún tiempo pensé que esto podía ser el germen de una explicación: que en la práctica los matemáticos quizá se estuvieran formulando únicamente aquellas preguntas para las que tuvieran de algún modo parcial la demostración.
Guillermo Martinez, "Crímenes Imperceptibles"
Uniferencia
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viernes, 1 de abril de 2016
(música de fondo para este post: "AirportMan" por R.E.M.)
El vuelo hizo escala en el aeropuerto Guarulhos. Había unas horas de espera, así que para matar el tiempo decidió hacer un recorrido por la terminal, a la que llegaba por primera vez. Como todo buen explorador burgués, erró despreocupado por los amplios corredores, las escaleras mecánicas, las zonas de embarque, el free shop, los bares. No había en aquel lugar nada distinto de cualquier otro similar. Más tarde, ya sentado a la mesa de un bar y mientras sorbía un té (que calculaba había pagado cuatro o cinco veces más de lo que costaría en cualquier otro sitio de la ciudad), pensó que al fin de cuentas todos los aeropuertos son iguales. Como los shoppings. Como los cines. Como las calles peatonales de las grandes ciudades. Como los restaurantes japoneses. Como los recitales masivos de rock. Como los delanteros paraguayos. Como tantas otras cosas o lugares o actitudes. Lo que le resultaba extraño es que esta tendencia a la uniformidad fuera producto de una humanidad que reclama a los gritos su derecho a la diferencia.
El vuelo hizo escala en el aeropuerto Guarulhos. Había unas horas de espera, así que para matar el tiempo decidió hacer un recorrido por la terminal, a la que llegaba por primera vez. Como todo buen explorador burgués, erró despreocupado por los amplios corredores, las escaleras mecánicas, las zonas de embarque, el free shop, los bares. No había en aquel lugar nada distinto de cualquier otro similar. Más tarde, ya sentado a la mesa de un bar y mientras sorbía un té (que calculaba había pagado cuatro o cinco veces más de lo que costaría en cualquier otro sitio de la ciudad), pensó que al fin de cuentas todos los aeropuertos son iguales. Como los shoppings. Como los cines. Como las calles peatonales de las grandes ciudades. Como los restaurantes japoneses. Como los recitales masivos de rock. Como los delanteros paraguayos. Como tantas otras cosas o lugares o actitudes. Lo que le resultaba extraño es que esta tendencia a la uniformidad fuera producto de una humanidad que reclama a los gritos su derecho a la diferencia.
Escuela Primaria
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viernes, 18 de marzo de 2016
(música de fondo para este blog: "Imposible Escribir sobre Nada" por Paulinho Moska y Fito Paez).
Es claro que la señorita dio la orden:
Scudero pase al frente, tome la almohadilla y borre.
- ¿Qué?
- Todo lo escrito en su vida.
- ¿Paa qué?
- Para que no recuerde las apuestas perdidas.
- Pero es que también tuve ganancias.
- Scudero no sea gil,
esas también son pérdidas porque ya no existen,
se las llevó el viento zonda. Borre todo.
Jorge Leónidas Escudero.
Es claro que la señorita dio la orden:
Scudero pase al frente, tome la almohadilla y borre.
- ¿Qué?
- Todo lo escrito en su vida.
- ¿Paa qué?
- Para que no recuerde las apuestas perdidas.
- Pero es que también tuve ganancias.
- Scudero no sea gil,
esas también son pérdidas porque ya no existen,
se las llevó el viento zonda. Borre todo.
Jorge Leónidas Escudero.
Cada uno se va..
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domingo, 28 de febrero de 2016
(música de fondo para este post: Ojos de Video Tape, por Charly García)
Cada uno se va como puede,
unos con el pecho entreabierto,
otros con una sola mano,
unos con la cédula de identidad en el bolsillo,
otros en el alma,
unos con la luna atornillada en la sangre
y otros sin sangre, ni luna, ni recuerdos.
Cada uno se va aunque no pueda,
unos con el amor entre dientes,
otros cambiándose la piel,
unos con la vida y la muerte,
otros con la muerte y la vida,
unos con la mano en su hombro
y otros en el hombro de otro.
Cada uno se va porque se va,
unos con alguien trasnochado entre las cejas,
otros sin haberse cruzado con nadie,
unos por la puerta que da o parece dar sobre el
camino,
otros por una puerta dibujada en la pared o tal
vez en el aire,
unos sin haber empezado a vivir
y otros sin haber empezado a vivir.
Pero todos se van con los pies atados,
unos por el camino que hicieron,
otros por el que no hicieron
y todos por el que nunca harán.
Roberto Juarroz
Cada uno se va como puede,
unos con el pecho entreabierto,
otros con una sola mano,
unos con la cédula de identidad en el bolsillo,
otros en el alma,
unos con la luna atornillada en la sangre
y otros sin sangre, ni luna, ni recuerdos.
Cada uno se va aunque no pueda,
unos con el amor entre dientes,
otros cambiándose la piel,
unos con la vida y la muerte,
otros con la muerte y la vida,
unos con la mano en su hombro
y otros en el hombro de otro.
Cada uno se va porque se va,
unos con alguien trasnochado entre las cejas,
otros sin haberse cruzado con nadie,
unos por la puerta que da o parece dar sobre el
camino,
otros por una puerta dibujada en la pared o tal
vez en el aire,
unos sin haber empezado a vivir
y otros sin haber empezado a vivir.
Pero todos se van con los pies atados,
unos por el camino que hicieron,
otros por el que no hicieron
y todos por el que nunca harán.
Roberto Juarroz
Cuerpo
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viernes, 12 de febrero de 2016
(música de fondo para este post: "Body and Soul", por Billie Holliday).
A veces el cuerpo pide lo que uno no le puede dar. Pero el cuerpo es así, viene a ser como la parte más animal de la cosa humana, ¿no? Entonces pide y pide y sigue pidiendo nomás. Y cuando no hay, tanta insistencia al final se va acumulando y torna a algo que ya no es físico, algo como una sustancia que te viaja por la sangre (pero que no es, no es la sangre ni es nada); algo de adentro del cuerpo pero que no forma parte de él.
Un corrosivo, un acelerador atómico de insatisfacción.
¿Y qué hacer con eso, cómo saciar esa sed cuando no quedan siquiera espejismos?.
(Imagen: "La Supremacía de la Materia sobre el Espíritu", Man Ray ,1929)
A veces el cuerpo pide lo que uno no le puede dar. Pero el cuerpo es así, viene a ser como la parte más animal de la cosa humana, ¿no? Entonces pide y pide y sigue pidiendo nomás. Y cuando no hay, tanta insistencia al final se va acumulando y torna a algo que ya no es físico, algo como una sustancia que te viaja por la sangre (pero que no es, no es la sangre ni es nada); algo de adentro del cuerpo pero que no forma parte de él.
Un corrosivo, un acelerador atómico de insatisfacción.
¿Y qué hacer con eso, cómo saciar esa sed cuando no quedan siquiera espejismos?.
(Imagen: "La Supremacía de la Materia sobre el Espíritu", Man Ray ,1929)





