(música de fondo para este post: "Mistake" por Moby)
El barco zarpa tan despacio que es díficil aceptar que no hay manera de detenerlo. Tan lento se mueve en el agua espesa del río que uno puede suponer que está dudando entre salir y quedarse. ¿Y si fuera ella la que vacila, y no el barco? Se despega de Buenos Aires y enfila en dirección a Colonia. En apenas una hora va a estar allá: en otro país, en otra vida. La veo irse, hasta perderla. Hay un morbo del error que hace que, además de cometerlo, uno después se lo quede mirando, como se quedan mirando los gatos las cosas que tiraron y rompieron. El paisaje de mi error es sencillo: un río inmenso, tan inmenso que la orilla opuesta no alcanza a verse, y un barco que se achica mientras fabrica distancia. Me lo quedo contemplando, como si fuera a cambiar.
Martín Kohan, "El Error" (cuento)
Otoño
0
Publicado por
Unknown
|
viernes, 17 de junio de 2016
(música de fondo para este post: "Balada de Otoño", por Joan Manuel Serrat)
En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!
Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas;
busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros...
Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo,
de ti, mi Dios y mi adversario.
Octavio Paz
En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!
Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas;
busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros...
Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo,
de ti, mi Dios y mi adversario.
Octavio Paz
Un Moderado
0
Publicado por
Unknown
|
miércoles, 1 de junio de 2016
(música de fondo para este post: "Cosas Imposibles", por Gustavo Cerati)
Miento si digo que no pienso en besarla. Y al besarla, por qué no, envolverla como al descuido en un abrazo de apariencia casual. Se llama Ana y me recibe en el aeropuerto con la inquietud susurrada de si he volado bien, si no estoy demasiado cansado. Miento si digo que no pienso en besarla. Pero soy, en definitiva, lo sabido y lo de siempre, un moderado, un contenido, un mitigado, ya se trate del proceder (porque en cambio le estiro mi mano y la saludo con la corrección de los diplomáticos de carrera) o ya se trate del decir (porque, para ser del todo sincero, no pienso solamente en besarla).
Martín Kohan, "Este Sol es como el Agua" (cuento)
Miento si digo que no pienso en besarla. Y al besarla, por qué no, envolverla como al descuido en un abrazo de apariencia casual. Se llama Ana y me recibe en el aeropuerto con la inquietud susurrada de si he volado bien, si no estoy demasiado cansado. Miento si digo que no pienso en besarla. Pero soy, en definitiva, lo sabido y lo de siempre, un moderado, un contenido, un mitigado, ya se trate del proceder (porque en cambio le estiro mi mano y la saludo con la corrección de los diplomáticos de carrera) o ya se trate del decir (porque, para ser del todo sincero, no pienso solamente en besarla).
Martín Kohan, "Este Sol es como el Agua" (cuento)
Culpar a las Víctimas
0
Publicado por
Unknown
|
jueves, 19 de mayo de 2016
(música de fondo para este post: "Baile de los Pobres", por Calle 13)
Todos conocemos esos juicios, que no son sólo palabras en una charla de café: al parecer, los desempleados "abusan" de los derechos sociales, los pobres son "casos sociales", los jóvenes de los suburbios "prefieren" los tráficos ilícitos al trabajo, los migrantes "malversan" las prestaciones sociales, etc. En resumen, las víctimas de las mayores desigualdades merecen su suerte y no son verdaderas víctimas, a pesar de que esas grandes desigualdades chocan con nuestros principios. Toda vez que esas víctimas estén un tanto alejadas en lo social y provengan geográficamente de otra parte, el sentimiento de solidaridad se extingue frente al rigor de la sospecha meritocrática.
La crítica social realizada en nombre de la igualdad tropieza con la crítica social del mérito, según la cual las víctimas de las desigualdades más flagrantes son presuntamente responsables de su suerte. Desde la década de 1970 las investigaciones nacionales e internacionales indican que el porcentaje de quienes explican la pobreza por las conductas y la cultura de los pobres no deja de aumentar. La tendencia a culpar a las víctimas se consolida: las encuestas muestran que muchos ciudadanos no desean pagar por aquellos que, a su juicio, no lo merecen (...)
Esta economía moral se despliega en toda la sociedad. No imaginemos que las clases populares son indulgentes respecto de quienes están situados debajo de ellas. La economía moral del mérito siempre termina por culpar a las víctimas y por designar los "casos sociales" y a los "inmigrantes" como aprovechadores. De víctimas, estos pasan a ser chivos expiatorios.
Francois Dubet, "¿Por Qué Preferimos la Desigualdad? (aunque digamos lo contrario)"
Todos conocemos esos juicios, que no son sólo palabras en una charla de café: al parecer, los desempleados "abusan" de los derechos sociales, los pobres son "casos sociales", los jóvenes de los suburbios "prefieren" los tráficos ilícitos al trabajo, los migrantes "malversan" las prestaciones sociales, etc. En resumen, las víctimas de las mayores desigualdades merecen su suerte y no son verdaderas víctimas, a pesar de que esas grandes desigualdades chocan con nuestros principios. Toda vez que esas víctimas estén un tanto alejadas en lo social y provengan geográficamente de otra parte, el sentimiento de solidaridad se extingue frente al rigor de la sospecha meritocrática.
La crítica social realizada en nombre de la igualdad tropieza con la crítica social del mérito, según la cual las víctimas de las desigualdades más flagrantes son presuntamente responsables de su suerte. Desde la década de 1970 las investigaciones nacionales e internacionales indican que el porcentaje de quienes explican la pobreza por las conductas y la cultura de los pobres no deja de aumentar. La tendencia a culpar a las víctimas se consolida: las encuestas muestran que muchos ciudadanos no desean pagar por aquellos que, a su juicio, no lo merecen (...)
Esta economía moral se despliega en toda la sociedad. No imaginemos que las clases populares son indulgentes respecto de quienes están situados debajo de ellas. La economía moral del mérito siempre termina por culpar a las víctimas y por designar los "casos sociales" y a los "inmigrantes" como aprovechadores. De víctimas, estos pasan a ser chivos expiatorios.
Francois Dubet, "¿Por Qué Preferimos la Desigualdad? (aunque digamos lo contrario)"
Teorema de Incompletitud
0
Publicado por
Unknown
|
sábado, 23 de abril de 2016
(música de fondo para este post: "Murder By Numbers", por The Police)
Hay una diferencia entre la verdad y la parte de verdad que puede demostrarse: ése es en realidad un corolario de Tarski sobre el teorema de Gödel. Por supuesto, los jueces, los forenses, los arqueólogos, sabían esto mucho antes que los matemáticos. Pensemos en cualquier crimen con sólo dos posibles sospechosos. Cualquiera de ellos sabe toda la verdad que interesa: yo fui o yo no fui. Pero la justicia no puede acceder directamente a esa verdad y tiene que recorrer un penoso camino indirecto para reunir pruebas: interrogatorios, coartadas, huellas digitales... Demasiadas veces las evidencias que se encuentran no alcanzan para probar ni la culpabilidad de uno ni la inocencia del otro. En el fondo, lo que mostró Gödel en 1930 con su teorema de incompletitud es que exactamente lo mismo ocurre en la matemática.
Gödel mostró que aún en los niveles más elementales de la aritmética hay enunciados que no pueden ser ni demostrados ni refutados a partir de los axiomas, que están más allá del alcance de estos mecanismos formales, enunciados sobre los que ningún juez podría dictaminar su verdad o falsedad, su culpabilidad o inocencia(...) ¿Por qué los matemáticos no tropezaron durante siglos con ninguno de estos enunciados indecidibles, por qué también después de Gödel, ahora mismo, la matemática puede seguir su curso tranquilamente en todas las áreas?(...)
En esa época yo era un comunista bastante ferviente y estaba muy impresionado con una de las frases de Marx, que decía que la humanidad no se plantea, históricamente, sino aquellas preguntas que puede resolver. Durante algún tiempo pensé que esto podía ser el germen de una explicación: que en la práctica los matemáticos quizá se estuvieran formulando únicamente aquellas preguntas para las que tuvieran de algún modo parcial la demostración.
Guillermo Martinez, "Crímenes Imperceptibles"
Hay una diferencia entre la verdad y la parte de verdad que puede demostrarse: ése es en realidad un corolario de Tarski sobre el teorema de Gödel. Por supuesto, los jueces, los forenses, los arqueólogos, sabían esto mucho antes que los matemáticos. Pensemos en cualquier crimen con sólo dos posibles sospechosos. Cualquiera de ellos sabe toda la verdad que interesa: yo fui o yo no fui. Pero la justicia no puede acceder directamente a esa verdad y tiene que recorrer un penoso camino indirecto para reunir pruebas: interrogatorios, coartadas, huellas digitales... Demasiadas veces las evidencias que se encuentran no alcanzan para probar ni la culpabilidad de uno ni la inocencia del otro. En el fondo, lo que mostró Gödel en 1930 con su teorema de incompletitud es que exactamente lo mismo ocurre en la matemática.
Gödel mostró que aún en los niveles más elementales de la aritmética hay enunciados que no pueden ser ni demostrados ni refutados a partir de los axiomas, que están más allá del alcance de estos mecanismos formales, enunciados sobre los que ningún juez podría dictaminar su verdad o falsedad, su culpabilidad o inocencia(...) ¿Por qué los matemáticos no tropezaron durante siglos con ninguno de estos enunciados indecidibles, por qué también después de Gödel, ahora mismo, la matemática puede seguir su curso tranquilamente en todas las áreas?(...)
En esa época yo era un comunista bastante ferviente y estaba muy impresionado con una de las frases de Marx, que decía que la humanidad no se plantea, históricamente, sino aquellas preguntas que puede resolver. Durante algún tiempo pensé que esto podía ser el germen de una explicación: que en la práctica los matemáticos quizá se estuvieran formulando únicamente aquellas preguntas para las que tuvieran de algún modo parcial la demostración.
Guillermo Martinez, "Crímenes Imperceptibles"





